Hace unos meses, se empezó con una campaña en pro de la prohibición de la caza en los parques naturales del sur de Alicante. La campaña consistió en la recogida de firmas en favor de la petición de prohibición; dando respaldo a la carta que a continuación presentamos.

El resultado de la misma ha sido excelente. El día 26 de Octubre salía en prensa, el anuncio de la Consellería de prohibir la caza en el "Parque Natural de El Hondo".

El esfuerzo, no siempre es en vano. Mientras haya fe, habrá esperanza.


Al Honorable President de la Generalitat Valenciana


POR LA SUPRESIÓN DE LA CAZA EN LOS PARQUES

NATURALES DEL SUR DE ALICANTE

Las personas al dorso firmantes le solicitamos mediante el presente escrito la inmediata supresión de la caza en los Parques Naturales de El Hondo y de las Salinas de Santa Pola, en base a las siguientes argumentaciones:

Primera.­ Estos dos espacios, además de Parques Naturales, son también Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) de la Unión Europea, declaradas por la administración en base al gran numero de especies que crían, invernan y transitan por estos humedales. Por ello, se integrarán en la Red Natura­2000 de la Unión Europea, en aplicación de la Directiva de Hábitats.

Segunda.­ También tienen la categoría de Sitios Ramsar, por albergar elevadas poblaciones de aves acuáticas, tanto reproductoras como invernantes, declarados por el Estado en virtud del Convenio relativo a humedales: de importancia internacional, especialmente como hábitat de aves acuáticas (más conocido por Convenio de Ramsar).

Tercera.­ Pese a todo ello, desde su protección legal en 1988 no se ha reducido la fuerte presión cinegética que estos lugares soportan, permitiéndose cazar a más de 300 escopetas durante 12 días cada invierno, en los 17 cotos que ocupan la mayoría de la superficie protegida.

Cuarta.­ El permitir la caza implica que, voluntaria o involuntariamente, todos los años se maten aves de especies protegidas, algunas catalogadas legalmente en peligro de extinción, como la Cerceta Pardilla y la Malvasía. Durante la temporada de caza están presentes en estos humedales 90 especies de aves protegidas que, por otra parte, deben soportar desde el verano las molestias inherentes a la preparación de los puestos, la creación de querencias, el intenso trasiego de gente, etc. Y, por supuesto, el trepidar de los disparos desde una hora antes de que salga el sol.

Quinta.­ La caza es un aprovechamiento obviamente incompatible con los fines conservacionistas, científicos y didácticos con que fueron declarados estos espacios protegidos. Los cotos privados deben reconvertirse, con las ayudas e indemnizaciones pertinentes por parte de la administración, al turismo naturalista, la educación ambiental y la investigación de campo. Estas actividades si son compatibles con la conservación de la fauna, la flora y la naturaleza en general, y deben propiciarse como medio de que la colectividad pueda conocer, comprender y querer a unas zonas húmedas únicas que deben protegerse de verdad y no sólo sobre el papel. Actividades privadas como la caza, que benefician a unos cuantos, no deben prevalecer sobre los intereses comunes, y menos cuando causan la muerte de animales silvestres, que son de todos y no del que los caza.