EL PROGRAMA DE CONSERVACIÓN DEL

OSO FRONTINO

DEL FAPAS

EN LOS ANDES DE VENEZUELA

 


En ocasiones, la decisión de realizar un plan de conservación de una especie amenazada es el resultado de un complejo mecanismo de investigación puesto en marcha para averiguar cuales son las causas que llevan a esa especie en concreto a estar amenazada.. La iniciativa del Fapas de irse a trabajar en Venezuela, tiene un poco de esa circunstancia, pero quizás tiene una mayor incidencia la casualidad.

Los trabajos del Fapas a lo largo de mas de una década en la Cordillera Cantábrica en la protección del Oso pardo, llamaron en diferentes ocasiones la atención de otras instituciones y personas dedicadas a la misma tarea que nosotros, siendo muchas las veces en las que el Fapas "exportó" su modelo de trabajo en conservación, muy vinculado a la acción inmediata, optimizando los escasos recursos económicos para alcanzar la más alta rentabilidad en la acción. Como vemos, pura estrategia de mercado económico....

Hace varios años, una de las organizaciones que se dirigió al Fapas solicitando información fue el Convenio Cree-Provita. Un convenio de colaboración entre dos organizaciones de Venezuela que desde hacía unos años desarrollaban un plan de investigación para obtener información sobre una de las especies mas desconocidas de las montañas andinas, el Oso de anteojos o frontino, como se le llama por aquellas tierras.

Cree-Provita, representada por dos jóvenes investigadores, Denis Torres y Alex Lobo, se sintió atraída por la información del Fapas recibida desde España. Eran muchas las circunstancias que hacían que el problema de la conservación del Oso pardo en la Cordillera Cantábrica , tuviera una gran similitud con los factores negativos que afectaban a la conservación de los osos frontinos en los Andes. Un mismo ecosistema montañoso y húmedo, la destrucción del hábitat, le negativa incidencia de los cazadores furtivos y la necesidad de aplicar la educación ambiental y establecer las compensaciones de los daños causados por los osos. Todo se correspondía perfectamente.

Es por esta razón que Denis y Alex creyeron que con la ayuda del Fapas podrían ellos poner en marcha un Programa de Conservación del Oso frontino en las montañas donde durante años habían estado investigando, la Cuenca del Rio Capaz. Al principio su idea fue que desde España les enviáramos información de cómo se hacían ciertos trabajos; el desarrollo de transectos de investigación para determinar las densidades de población de osos en el territorio, cómo era el material escolar que habíamos editado para recorrer las escuelas rurales, o cómo funcionaba el mecanismo para pagar las indemnizaciones a los agricultores que sufren los daños de los osos en sus cultivos.

Lo cierto es que se había establecido no solo una necesidad de conocer por parte de los investigadores de Venezuela lo que hacíamos en España, nosotros en el Fapas, estabamos ya que saltábamos por poder descubrir aquel territorio de selvas nubladas que nuestros amigos venezolanos nos dejaban entrever en sus cartas como maravilloso.. Así que pasó lo que pasó, un buen día les llamamos por teléfono y les dijimos que en un par de días estábamos en Venezuela. Fue en Noviembre del 95, durante quince días pudimos conocernos, ver el territorio de los osos frontinos y analizar las posibilidades reales del Fapas para aportar º nuestra experiencia al trabajo de Cree-Provita en los Andes.

Acordamos que el Fapas daría a nuestros amigos el apoyo técnico para poner en marcha un programa de investigación para conocer realmente la población de osos en el territorio de la Cuenca del Capaz, definir los factores de riesgo y elaborar las medidas de protección necesarias. Este apoyo se basaba principalmente en el dado por personal del Fapas desplazado a Venezuela durante ciertos periodos del año. Los costes de este trabajo, en lo que hacia referencia al Fapas deberían ser costeados por nosotros. Paralelamente, Cree-Provita debería crear un pequeña infraestructura, tanto administrativa como operativa que permitiera dar cobertura a los trabajos que comenzaríamos a desarrollar, buscando financiación para los mismos en diversas instituciones americanas.

En Junio del 96, debería comenzar el plan de trabajo con el desplazamiento durante tres meses de miembros del Fapas a los Andes. Sin embargo, el trabajo no se pudo empezar. La difícil economía del país venezolano impidió tener los recursos suficientes como para que Cree-Provita cumpliera con su parte del compromiso. Ante esta situación la disyuntiva era sencilla, o nos volvíamos para España con la desilusión de no haber podido hacer el trabajo o buscábamos una solución.

Y la solución surgió por unanimidad casi de forma expontanea e inesperada, la financiación de este trabajo hemos pensado obtenerla de Europa y como siempre ha sucedido en el Fapas, lo más difícil se convierte en lo mas sencillo, nuestros socios. Esos meses los dedicamos a establecer el Fapas Venezuela bajo el nombre de Fondo Andino para la Protección de los Animales Salvajes y pusimos como siempre la confianza en los miles de colaboradores del Fapas en España.

La Cuenca del Capaz dentro del Parque Nacional de Sierra Nevada que posee una superficie de doscientas mil hectáreas, será nuestro laboratorio de trabajo. El Fapas ha firmado un convenio de colaboración con Inparques, organismo que se encarga de la gestión de los Parques Nacionales en Venezuela, mediante el cual podremos no solo desarrollar el trabajo de conservación del Oso frontino, si no participar con el Instituto en la conservación del Parque, puesto que los miembros del Fapas que allí trabajen formarán a su vez parte de la Guardería del Parque Nacional, luchando contra los muchos elementos que ponen en peligro un medio natural de tan elevado valor r biológico como son las selvas nubladas.

Si no hay ningún imprevisto, para los primeros meses del 97 un equipo del Fapas volverá a desplazarse hasta Venezuela, y en las selvas nubladas de las laderas de los Andes, dará comienzo uno de los trabajos más apasionantes con los que nos hemos enfrentados a lo largo de nuestra existencia. El Oso frontino, se convierte de esta manera en un nuevo reto para el Fapas, el reto de romper las barreras que el hombre ha puesto para dividir una naturaleza que en definitiva nos pertenece a todos.

 

Roberto Hartasánchez

Presidente del Fapas