PROGRAMA ANTIDOTO DENUNCIA LA GRAN EXTENSIÓN DEL USO DE CEBOS ENVENENADOS EN LA COMUNIDAD VALENCIANA Y LA TOTAL IMPUNIDAD DE LOS ENVENENADORES

 

El PROGRAMA ANTIDOTO, compuesto por algunas de las principales organizaciones ecologistas del Estado español (CODA, SEO/Birdlife, WWF/Adena, Fundación para la Conservación del Buitre Negro, FAPAS, GREFA, SECEM y Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos), denuncia el continuo incremento en la muerte de especies amenazadas al ingerir cebos envenenados en cotos de caza, convirtiéndose este envenenamiento en uno de los problemas de conservación más importantes para nuestra fauna. 

En el País Valenciano, desde el pasado mes de Marzo, el Programa Antídoto ha establecido una red de colaboradores e informadores sobre veneno, compuesta por asociaciones ecologistas y particulares preocupados por este tema. La información obtenida en este tiempo demuestra claramente que el uso de sustancias tóxicas para la eliminación de predadores es práctica habitual en muchos cotos de caza de la región. 

El gran número de casos de envenenamiento de fauna doméstica, especialmente perros, y su amplia distribución, junto con el abundante hallazgo de cebos envenenados y la aparición de aves rapaces, incluso no carroñeras, envenenadas muestra una preocupante situación en la Comunidad Valenciana. 

Por ello, el Programa Antídoto viene intensificando su labor de investigación en esta Comunidad, fundamentalmente a partir de recibir, a primeros de Mayo, la denuncia del posible envenenamiento, en el Valle de Ayora de un águila perdicera hallada muerta en su nido durante el periodo de incubación. Los análisis toxicológicos confirman su muerte por ingestión de estricnina. A finales de ese mismo mes los pollos ya a punto de volar de la otra pareja de la especie existente en la comarca, también fueron encontrados muertos envenenados en el nido. Las investigaciones posteriores revelan que al menos una gran extensión del área Jalance-Ayora-Almansa-Alpera, en los límites entre Valencia y Albacete, se encuentra sembrada de veneno. 

El Programa Antídoto ha podido recoger casos de colocación de cebos envenenados o envenenamientos de fauna en 63 términos municipales de la región (excluyendo los envenenamientos de especies domésticas producidas en el interior de cascos urbanos. Conviene resaltar que los datos recopilados son sólo una pequeña parte de los realmente producidos y que la falta de información sobre veneno en determinadas zonas puede deberse a la escased de informadores en las mismas, pero no necesariamente con la no utilización de esta práctica delictiva. 

PROVINCIA DE ALICANTE

En Alicante se ha recopilado información sobre el hallazgo de cebos envenenados en 26 términos municipales, estos son: Aspe, Petrer, Monforte del Cid, Hondón de las Nieves, Elda, La Romana, Monovar, Busot, Aguas de Busot, San Mihuel de Salinas, Villena, Bolulla, Castella, Jijona, Jávea, Villajoyosa, Finestrat, Benimantell, Orcheta, Penaguila, La Nucia, Campello, Benidorm, Orihuela, El Pilar, y Biar. En algunos de ellos como Aspe, Monovar o Villajoyosa, se han producido casos con reiteración. 

Si hubiera que destacar especialmente algún área de la provincia sobre el resto, esta sería sin duda la parte sur, en el entorno del embalse de La Pedrera y la Sierra de Escalona, prolongándose hacia la provincia de Murcia. En esta gran zona la colocación de cebos envenenados es práctica habitual y muy generalizada. También es muy frecuente el uso de cepos, habiéndose recogido incluso información sobre otras prácticas especialmente crueles para la eliminación de predadores. 

Por su abundancia en especies presa, sobre todo conejo, esta zona sur es un enclave de presencia frecuente de individuos jóvenes de grandes águilas (real y perdicera) que tienen en este lagomorfo su principal fuente de alimento. La abundancia de conejo es tal en la zona que se capturan en gran cantidad para repoblaciones, dándose también autorizaciones para su caza prácticamente durante todo el año, justificadas para evitar daños en los cultivos. 

Algunos cazadores sin embargo, persiguen a las águilas que se concentran en estas zonas no acabando de darse cuenta de que los predadores del conejo, al cazar con preferencia individuos enfermos o debilitados que les resultan más fáciles de capturara, son el mejor aliado para frenar el avance de las grandes epidemias que han hecho que el conejo esté desapareciendo en la mayor parte de la península. 

Pues bien, desde 1989, en dicha zona se tienen noticias de un mínimo de treinta águilas perdiceras y una decena de águilas reales muertas por los cepos y el veneno, la mayor parte de ellas en la finca propiedad del empresario ilicitano del calzado José Paredes Castaño, en el término municipal de Sucina (Murcia), lindante con el límite provincial de Alicante. 

El pasado Agosto, este empresario fue condenado a un año de prisión y a tres años de inhabilitación para la caza, al haber sido hallado culpable de un delito de envenenamiento de fauna. El SEPRONA encontró en la finca un águila perdicera y un búho real recién muertos, en cuyos buches se hallaron restos del mismo veneno encontrado en numerosos cebos de conejo y paloma repartidos por los alrededores. 

El largo historial de José Paredes comienza a conocerse en 1987, con el hallazgo en su finca de 19 águilas perdiceras heridas, la mayoría por cepos, y numerosos cebos envenenados, sin que entonces se le sancionara, al parecer por defectos de forma en el procedimiento administrativo incoado. 

Conviene recordar que la población española de águila perdicera, estimada en 675-755 parejas representa las 4/5 partes de la población europea. Se calcula que durante la década de los 80 había desaparecido el 28% de la población reproductora ibérica, acentuándose esta tendencia en los 90, siendo la especie de águila ibérica que más ha disminuido en los últimos años en nuestro país. 

PROVINCIA DE CASTELLÓN

En la provincia de Castellón se han recogido numerosos casos de envenenamiento de fauna silvestre, afectando a milanos negros, águilas ratoneras, buitres leonados y diferentes rapaces nocturnas. Sin embargo, destacan una vez más, por el fuerte grado de amenaza que sufre su población, los envenenamientos de al menos dos águilas perdiceras en cotos de los términos de Alcudía de Veo en 1993 y Segorbe en 1995. 

Son también numerosos los envenenamientos de perros, como los de Calix en 1997 y 1998, y Fuente la Reina en 1998, donde además se encontraron cebos de bolas de carne con un pesticida agrícola. En ambos casos, la colocación del veneno se atribuye a los respectivos cotos de caza. Además de en los términos ya mencionados, Antídoto ha recogido casos de envenenamientos en Onda, Villafamer, Alcalá de Chivert, Borriol, Vall de Uxó, Almenara y Betxi. 

PROVINCIA DE VALENCIA

También es esta provincia la totalidad de la información recopilada pertenece a envenenamientos producidos en cotos de caza. 

Además de la ya mencionada zona del valle de Ayora, términos de Jalance, Zarra, Teresa de Confrentes y Ayora, se ha podido recoger información de envenenamientos en otros 24 términos municipales, estos son: Puzol, Sagunto, Petrés, Chiva, Llombai, Faura, Catadau, Montserrat, Cheste, Montroi, Real de Montroi, Mislata, LLiria, Casinos, Estivella, L’ Oyería, Canals, Játiva, Moixent, Bocairent, Atzeneta de Albaida, L’ Eliana y Navarrés. La mayoría pertenecen a muertes de perros. En algunos términos hay especial reiteración, como en Bocairent o Lliria, en otros casos como en Navarrés y Moixent hay referencias sobre muertes de ginetas, garduñas o gatos monteses. 

Es obvio que los técnicos responsables de la ordenación cinegética en cada provincia del país valenciano conocen bien la situación, pese a ello no se sabe ni un solo caso de anulación de la autorización para la caza en cotos que vulneran las disposiciones de las propias leyes de caza y conservación de la naturaleza. 

Incluso en los casos en que se ha llegado a conocer la autoría de los envenenamientos las sanciones han consistido en multas de cuantías insignificantes, que han hecho aumentar tanto la sensación de impunidad como la desmotivación de la guardería forestal y el SEPRONA que no ha encontrado respaldo de la Administración a sus denuncias. En cuanto a las sociedades protectoras de animales contactadas en al provincia de Valencia, en 1997 dejan de efectuar denuncias, ante la total falta de efectividad de las mismas. 

Ante la gravedad de la situación, el Programa Antídoto ha pedido con urgencia una reunión al Consejero de Medio Ambiente y al Director General de Desarrollo Sostenible, en la que se quiere solicitar, entre otras medidas, el incremento de la labor de policía en los cotos por parte de la guardería, el inicio de una línea de investigación toxicológica oficial para presuntos casos de envenenamiento y el establecimiento de sanciones específicas contra el uso de cebos envenenados. En este último aspecto ya se han realizado alegaciones al Proyecto de Ley de Caza de la Comunidad Valenciana que inexplicablemente ignora el problema en su actual redacción.

CODA
C/ Marqués de Leganés, 12 - Bajo
28004 Madrid
Tf: 91-5312739, 91-5312389
E-mail: coda@nodo50.org
Web: http://www.nodo50.org/coda