"MANIFIESTAMENTE MASIVA E ILEGAL"

 
ASÍ CALIFICA EL TRIBUNAL SUPREMO LA ACTUACIÓN EN LA SIERRA DE BAZA EN LA CAUSA SEGUIDA POR LAS    MASIVAS TALAS DE SU VEGETACIÓN DE RIBERA
 
 
 
Detalle de uno de los parajes salvajemente talados en el año 1998 en la Sierra de Baza.
 Se eliminó toda la vegetación arbórea y arbustiva que existía en aquel lugar. Los únicos árboles que quedaron en pie eran ejemplares secos sin valor maderero
Arroyo Uclías febrero de 1999. © Proyecto Sierra de Baza
 

En noviembre de 2003 la Sección 2ª de la Audiencia Provincial de Granada, condenaba al ex director conservador del Parque Natural Sierra de Baza, José María Irurita, como autor de un delito de prevaricación y otro contra el medio ambiente al atentar gravemente contra los valores que sirvieron para declarar a la Sierra de Baza Parque Natural, a una pena de 1 año de prisión y siete de inhabilitación, así como a otra pena de multa; también condenaba  al maderista beneficiado por esta ilegal tala, junto con la Junta de Andalucía a la que se le imponía la obligación de restaurar los lugares masivamente deforestados. Ahora el Tribunal Supremo dicta sentencia de fecha 17 de noviembre de 2005, notificada el 2 de diciembre, en la que desestima los recursos de Irurita, del maderista y de la Junta de Andalucía, cuyas condenas confirma y estima el recurso de la Asociación PROYECTO SIERRA DE BAZA, incluyendo en la condena en costas a las de la acusación popular, cuya actuación en el proceso considera relevante, eficaz y correcta en el plano procesal. Impone las costas del Recurso de Casación a Irurita, al maderista y a  la Junta de Andalucía. 

Han pasado siete años desde que en el año 1998 tuvo lugar en la granadina Sierra de Baza (España) un espacio singular y declarado en 1989 Parque Natural, la masiva tala de su vegetación de ribera, al amparo de un escueto permiso para retirar "maderas muertas y deterioradas previamente señaladas", dado por el Director Conservador del Parque Natural, José María Irurita Fernández, a una empresa de muebles, por el que no había pagado una sola peseta, que en realidad supuso que se talaran miles de árboles (la sentencia da por probado que unos 13.000) con graves daños ecológicos, paisajísticos y medioambientales. Hechos que  se vieron agravados al quedar abandonados en estos parajes miles de kilos de residuos forestales que atestaban los arroyos de montaña afectados, impidiendo la circulación de su agua en una longitud superior a los 7 Kms.  Mucho se ha polemizado desde entonces sobre estos aciagos sucesos  cuya mayor gravedad de todo este despropósito se encuentra en aparecer como principal implicado, la persona que tenía la Conservación y Protección de la Sierra de Baza, su Director Conservador, el que  era el principal garante de la defensa de este medio natural (art. 14 del Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural) y que lejos de cumplir con las obligaciones inherentes a su cargo, maquinó "un acuerdo tácito entre el funcionario autorizante y el empresario autorizado, para llevar a efecto una actuación disimulada bajo una apariencia muy distinta, lo cual le sitúa fuera del ámbito de la buena fe a uno y otro sujeto" como también se ha dado por probado en las sentencias dictadas, que dan por acreditado todos y cada uno de los hechos que se imputaban y confirma la condena del ex director conservador  del Parque Natural Sierra de Baza, José María Irurita, como autor de un delito de prevaricación y otro contra el medio ambiente al atentar gravemente contra los valores que sirvieron para declarar a la Sierra de Baza Parque Natural, así como al maderista beneficiado por esta ilegal tala, junto con la condena de la Junta de Andalucía a restaurar los lugares masivamente deforestados de forma inmediata.

 

Mucho se ha polemizado desde entonces, habiéndose cruzado argumentos tanto de los acusados, que defendía no solo lo inocuo de la actuación, sino también lo supuestamente bondadoso y beneficioso de la misma, como de la acusación, particularmente ejercitada por la acusación popular, representada por nuestra asociación PROYECTO SIERRA DE BAZA, que manteníamos la gravedad de la agresión medioambiental, el impacto paisajístico y en la biodiversidad causado, así como la pérdida en la calidad de las aguas de los arroyos afectados por los residuos de la masiva tala de la vegetación de ribera que quedaron abandonados en estos parajes.

 

Ahora el Tribunal Supremo pone fin a esta polémica y con una sentencia que no dudamos en calificar como ejemplar deja claro que existe delito contra el medio ambienten en la doble conclusión de que hubo daño para elementos determinantes de la calificación de la Sierra de Baza como espacio protegido y este daño estuvo caracterizado por una singular gravedad, la que la sentencia sitúa en su dimensión real y para ello destaca como lo producido en la Sierra de Baza no fue una afección cualquiera, significando como lo producido fue la eliminación masiva de arbolado por el procedimiento más lesivo para el entorno de todos los de posible utilización (la corta a hecho o tala  a matarrasa), lo que destaca aparece “agravado además por el empleo singularmente responsable y destructivo de maquina pesada, así mismo contraindicada en este marco a lo que hay que sumar el abandono sobre el cauce de una ingente cantidad de residuos, realizada así mismo contra toda norma”. “De este modo –destaca la sentencia- la afectación paisajística es de una obviedad aplastante; y lo mismo hay que decir de la neutralización de la eficacia antierosiva desempeñada por el arbolado y las especies arbustivas que se eliminaron, dado, en especial, el modo como esto se hizo; a lo que debe de añadirse el daño representado por la importante degradación de las riberas, por efecto de la indefectible forma en que fueron utilizadas”. Terminando por considerar y como colofón para justificar la existencia del delito contra el medio ambiente por el que se les condena como “En consecuencia, se impone la doble conclusión de que hubo daño para elementos determinantes de la calificación de la Sierra de Baza como espacio protegido y que este daño estuvo caracterizado por una singular gravedad, dada la extensión de la zona afectada y la especial intensidad de la afectación” (42,50 hectáreas que afectaron a 7.600 metros de riberas).   

La sentencia es también novedosa, y en este campo allana el camino para futuras reclamaciones de otras acusaciones populares en la defensa de nuestro patrimonio natural, al considerar legitimada la acusación popular no solo para reclamar la restauración civil del medio ambiente afectado, sino particularmente le reconoce la posibilidad de que se puedan incluir en las costas de los condenados a las de la acusación popular cuando, como ha ocurrido con el proceso seguido con las masivas e ilegales talas de la Sierra de Baza, se considera que nuestra actuación ha cumplido a plena satisfacción esas exigencias. Pues, como indica de forma literal la sentencia “en efecto, ha actuado de forma eficaz y plenamente correcta, como lo acredita la existencia de no menos de medio centenar de intervenciones documentadas en el trámite, en el que ha tenido un papel fundamental”.

El que la sentencia del alto Tribunal dedique algunos elogios a la actuación de esta asociación en el proceso, es algo que sinceramente nos agrada, aun cuando nuestra mayor satisfacción es que SE HA HECHO JUSTICIA CON LA SIERRA DE BAZA.

La Asociación PROYECTO SIERRA DE BAZA


¡¡Atención!! Interesantísimo reportaje sobre la sentencia del Tribunal Supremo. Imágenes e información inédita y de última hora

 http://www.sierradebaza.org/reportajes/reportaje_sentenciaTS/reportaje_principal.htm

Con texto completo de las sentencias dictadas por la Audiencia Provincial de Granada y del Tribunal Supremo