D E S T R A B A M I E N T O

oso polar

 

“El mundo no está compuesto de materia y energía, sino de información”,es la conclusión a la que lo han llevado los largos estudios de física quántica  realizados por el profesor de la universidad de Oxford Vlatco Vedral, que algunos estàbamos esperando y que va a revolucionar la percepciòn de la realidad que hemos tenido hasta ahora.

  Siempre hemos sotenido que todo obedece a un larguìsimo plan de Revelaciòn del Universo, cuajado de informaciòn como sostiene Vedral. La vida no es sino el lenguaje que adoptò la informaciòn sobre el planeta tierra. Es inùtil, por tanto que la busquemos en otros lugares del cosmos. En este espacio-tiempo tierra la informaciòn tomò el ropaje de la vida, en otros planetas desencadenarà acaso lenguajes parecidos o totalmente diferentes, con dimensiones que los terràqueos jamàs podrìamos captar. Aunque el plasma de las estrellas sea el mismo, los sistemas planetarios que ellas forman varìan entre sì, lo cual implica diferentes lenguajes de informaciòn, algunos de los cuales podrìan ser irreconciliables entre sì  como sucede entre un geranio y un elefante en la tierra.

  La informaciòn viaja en paquetes de onda corta y larga.Sobre el planeta tierra el color rojo es el lenguaje de una paquete de informaciones valiosìsimas diferentes a las que trae el color azul provenientes del sol. Los colores son el lenguaje del sol sobre la tierra.Debemos escudriñarlos y analizarlos para destrabar las informaciones que ellos traen.

  Pero sin lugar a dudas el elemento que jugó un papel primordial para que se destrabaran las informaciones sobre el planeta , fue el agua. En los fondos marinos, los simples elementos telúricos provenientes de los volcanes como el metano y algunos sulfatos, aliados al hidrógeno del agua, destrabaron su informaciòn quìmica constitutiva y empezaron la danza de los elementos, hasta que un buen dìa en el torbellino de encuentros se formò por azar un aminoàcido que diò origen a la primera bacteria. Las bacterias antiguas se dieron a la tarea de encontrar las primeras letras para el abecedario de la vida en medio de la oscuridad del planeta. En las profundidades del océano se formó el software de la vida que como en un disco duro traía todas las informaciones, que al emerger de las aguas millones de años después en las riberas de los mares, frente a la luz del sol las cianobacterias destraban la informaciòn de còmo aprovechar la luz solar, dando origen a la gigantesca red de fotosìntesis que cubrió de verde el planeta. Ya no eran sólo letras, era el lenguaje verde de la vida envolviendo el planeta. Y en las mismas riberas, millones de años màs tarde, en el Carbonífero, los anfibios abordaron los continentes sacudièndose las pocas escamas que les quedaban, que luego las cambiarìan por cueros y plumas dependiendo de hacia donde los llevara el azar. Ellos salieron con sus genes provistos de muchas informaciones, pero que echados a rodar en un medio que ya no era el agua, tuvieron que destrabar informaciones que estaban guardadas para llegado el caso. Es así como transforman sus vejigas natatorias en pulmones y sus aletas en patas, y màs tarde las especies en el Cretàceo abrieron el abanico de la vida, dando lugar a nuevas especies por las profundas mutaciones que les fue imponiendo el medio ambiente, destrabando informaciones  que habìan estado encerradas en la intimidad quìmica de la proteìna. El tráfico de las especies por el planeta es el lenguaje del tráfico de la informaciòn.

  Un oso polar cubierto con una gruesa capa de grasa y abundante pelaje, dando vueltas por el ártico es el lenguaje del frìo sobre el planeta tierra. La química de la especie fue destrabando informaciones relacionadas con el frìo para modificarse para afrontarlo y los individuos que lograron guardarlas en sus genes, sobrevivieron y se reprodujeron, los que no, perecieron. Asì la especie mutàndose se fue seleccionando para afrontar el frìo.

  Los cedros de la Amazonìa que se yerguen altivos y frondosos hacia el sol en una selva en la que se da una agònica y silenciosa lucha de centenares de especies para abrir su follaje hacia el sol, es el lenguaje de la fotosìntesis a la que renunciaron los helechos y lìquenes que por no poder llegar al sol viven como paràsitos. No fueron competitivos para destrabar la informaciòn o no hicieron las mutaciones para erguirse de cara al sol.

  Los salmones, los valientes y atléticos salmones plantean varios interrogantes a la ciencia por el ciclo de vida que realizan, en especial el salmòn del Pacifico que desova una vez, y muere. Los peces adultos viven de 2 a 3 años en el mar, hasta llegar a la madurez sexual que es cuando retornan a sus lagunas sobre los 3,000 m. de altura, haciendo un ascenso titànico por los rìos plagados de cascadas en un recorrido de màs de 2,000 kilòmetros, durante el cual no se alimentan sino que consumen las grasas obtenidas en el mar. Llegados a la laguna de altura se aparean y desovan, y la hembra se cuida de enterrar sus huevos bajo la arena del fondo para protejerlos de los depredadores. Cumplida su misiòn, mueren. Al cabo de un año los alevines se dejan llevar, corriente abajo hacia el mar.

Por qué la naturaleza obliga a este pez a desovar en aguas de altura ?.Será que la presión atmosfèrica afecta a sus crías?, o la salinidad o el calor del océano ?. Por qué no se adaptaron al mar para procrear como los demás peces y prefieren esa ruta heroica? .Será que aguas arriba hay una letra perdida del abecedario de la vida ?.Hay aquí un lenguaje de la naturaleza que encierra informaciones que la ciencia no tardará en revelarlas.

  Todo indica que el vuelo de la Mariposa Monarca, que hasta ahora ha sido un misterio para la ciencia, es el lenguaje del magnetismo terrestre. Las proteínas de sus frágiles cuerpos destrabaron informaciòn de còmo actuar sobre el magnetismo de la tierra para usarlo como brùjula en sus vuelos, y volar a ciegas, guiadas solamente por la variaciòn de los ìndices magnèticos entre los diferentes paralelos del hemisferio norte entre Canadà y Mèxico, tan a ciegas que son las madres las que emigran y las nietas las que retornan sin haber hecho jamàs esa ruta.

  Las proteínas de un mamìfero jamàs podrìan destrabar informaciòn sobre el magnetismo terrestre. Nunca lo ha percibido. La finìsima sensibilidadd de las M.M. las hace las màs competitivas frente al medio magnètico. A travès de las centurias han estado destrabando informaciòn y guardándola en sus genes, acumulando experiencias de vuelos y rutas, y hoy son el lenguaje del magnetismo como lo es una brùjula.

  Darwin nunca hablò de destrabamiento, el tèrmino es mìo. El hablò de mutaciones a las que lo biologìa molecular hoy le da toda la razòn. Pero nosotros sostenemos que para que las proteìnas hagan  la mutaciòn necesitan la informaciòn de còmo hacerlo, es decir la ingenierìa quìmica. Sostenemos que en el camino evolutivo  las especies no han estado aprendiendo nada nuevo del medio ambiente, sino destrabando informaciòn que desde siempre ha estado guardada.

  El medio hace que la especie toque la tecla correcta para que se abra el software de la informaciòn. El universo es informaciòn empaquetada. Por la ruta de las especies se ha ido destrabando la informaciòn tocando la tecla correcta cuando el medio lo exigìa.Mientras su morfología se decantaba en el alambique del tiempo,miles de pàginas de informaciòn se abrìan sobre la tierra. Esta es la importancia crucial de la Evoluciòn ante la cual no importan las mutaciones que a travès de las centurias han estado haciendo las especies y que se reducen a paquetes de bucles catalìticos  o a una compleja quìmica de las proteìnas frente al sol, sino  las informaciones que ellas han destrabado sobre el planeta. No importa la vida sino la revelaciòn del universo que ella ha traído consigo  sobre la tierra.

  Las especies y el medio son las dos caras de una misma realidad: la quìmica desatada por el sol. Ambas están imbricadas, interactùan y se retroalimentan (tiene toda la razòn Lovelocke al hablar de un planeta vivo en su teorìa Gaia). Evolucionando , las especies han estado destrabando informaciòn contenida en el medio ambiente y han dado lugar al caleidoscopio de la vida. Cabe entonces preguntarse: ya no queda nada por destrabar ?...... Se ha completado el genoma de la vida ?.....Ha concluìdo la selecciòn natural ?.....La respuesta es la apariciòn del cerebro humano en el que la informaciòn salta al estado de conciencia. Se produce en la vida un giro de ciento ochenta grados porque el cerebro deja de pertenecer a una especie terrenal para convertirse en demiurgo del cosmos.

Es aventado por la vida misma, por el ìmpetu de la misiòn que hasta ahora habìan cumplido los genes, a la Revelaciòn de un Universo cuajado de informaciòn. Por toda la redondez del globo centenares de telescopios, radares, espectroscopios, sondas y satèlites andan hurgando galaxias en pos de informaciòn. En eso estamos.

Eduardo Pèrez-Albela  F.

Profesor de ciencias
DNI 08697824

 

CARACAS, 1 NOV. 2011